La primera semana de Agosto decidimos acompañar a mi suegra a Bilbao, ella es muy debota de la virgen de Umbe y cada año se siente en la obligación de ir a verla como agradecimiento. Sin dudarlo, y al tratarse del primer viaje de mi vaquita, quisimos también invitar a mis padres, quiénes aceptaron con los ojos cerrados.
Nuestra aventura empezaba con el requisito de que íbamos a ir de acampada y eso implicaba que los abuelos se tenían que adaptar, pero lejos de ser un problema todos afrontaron el reto con mucho entusiasmo.
Y así fue como el viernes 7 de Agosto del 2020 emprendimos nuestra primera escapada en família, junto a sus abuelos y su tito «Y».
Nos faltaba una hora para llegar a nuestro destino cuando decidimos parar a comer en unos merenderos perdidos en la montaña, todo un acierto. Estábamos prácticamente solos, salvo un matrimonio mayor, y nos dispusimos a comer los macarrones que mi suegra había preparado el día anterior, todos excepto mis padres quiénes decidieron ir a comer a Bilbao (qué envidia! Nosotros por culpa del dichoso COVID no nos sentíamos preparados para comer en un restaurante).
Visitada la virgen, y antes de dirigirnos al camping, hicimos una breve parada en Gaztelugatxe, un islote conocido por la mítica serie de Juego de tronos y al que a mi madre y a una servidora nos hacía ilusión ver. Desgraciadamente lo vimos de lejos, pues todo aquello estaba inmerso en un caos de turismo al que nosotros preferíamos evitar a toda costa, eso sí, aprovechamos la parada para la merienda de nuestra peque.
Llegaba el atardecer y ahora sí que empezaba nuestra aventura: acampar. En el camping fueron superamables y nos dejaron toda una zona exclusivamente para nosotros! Era acampada libre y con vistas al mar, todo un lujo.
Los primeros en plantar la tienda fueron mis padres y sorpresa! A la primera y sin ayuda! Luego mi Sr. Vaca, ayudó a sus papis para luego finalmente montar nuestro pequeño chalet jajaja a todo esto yo me iba ocupando del registro mientras las dos abuelas babeaban cuidando de mi vaquita, quién disfrutaba como una loca en una mantita que habíamos puesto en el césped.
Lamentablemente la primera noche nos llevamos el primer susto: la bomba de aire se rompió y aún nos quedaba por hinchar nuestro colchón. El Sr. Vaca, mi marido, pudo hacer un apaño con una bomba eléctrica que teníamos en el coche aunque fue complicado porque aquello no cogía la presión que debía coger. En fin, todo un show para nuestra primera noche pero estábamos bien organizados a pesar de que todos menos nosotros eran novatos.
Llegada la noche y con nuestro campamento listo, toca la hora de la cena. Para mí, es el mejor momento del día porque me encanta comer y porque normalmente mi bebé ya duerme y puedo saborear mejor lo que como. El menú eran embutidos y tortilla de patatas, toda una exquisitez. Por no hablar de la compañía, inigualable porque no parábamos de reír.
Gracias família por estos momentos!!!😍